A esta pequeña población hay que desear llegar dado que no se encuentra en alguna de las rutas escénicas destacadas de Noruega. Lástima porque sería un bonito proyecto para reivindicar su pasado.
Nacida de la extracción del mineral de cobre, Røros paso a tener un gran desarrollo con la creación de la primera calderería, allá por 1644, con un resurgimiento desde 1980 al ser incluida en la Lista de Patrimonio de la Humanidad.
En nuestro primer periplo por tierras noruegas y después de visitar la capital del norte, antigua Nidaros, ahora llamada Trondheim, deseábamos continuar viaje hacia Stockholm pasando por Mora, y descubrimos la antigua ruta de transporte del mineral de cobre, ya transformado para su venta, desde las principales minas del país hasta la salida al mar por el puerto de Trondheim.
Antes de llegar a la población en una pequeña área de descanso en la carretera Fv30 [Rørosvegen], muy cerca de una bonita cascada del rio Gaula, descubrimos la réplica en madera del símbolo del esfuerzo y sacrificio de estos habitantes por ganarse la vida transportando el cobre a lomos de bueyes, y que el escritor, antiguo minero, Johan Falkberget incorporó en su obra como el personaje An-Magritt og Hovistuten.
Así son los naturales de estas tierras donde la climatología (la ciudad registró la temperatura más baja en el interior de Noruega con -50,4º en 1914, y las condiciones de trabajo en la mina han forjado este espacio y a sus habitantes
La ciudad, ahora más extensa gracias al desarrollo turístico, se dispone sobre la calle principal, llamada de la iglesia [Kjerkgata], con bellos edificios de los siglos XVIII y XIX de múltiples colores.
La calle finaliza en la iglesia, llamada Bergstadens Ziir (que se traduce como «el orgullo de la ciudad minera») donde en su torre principal se fija el símbolo de los mineros, también incorporado en su escudo municipal.

Cuando estuvimos (2022) la zona de las antiguas casas de los mineros en Sleggveien, que se encuentra al principio de esa calle, se encontraban en plena remodelación. Son casas con fachadas de tablones de madera y techos de cubierta vegetal, el mejor de los aislantes en estos climas tan rigurosos.