Un paseo por Lofoten, o como es traducida del noruego «Huella del Lince», te llevará por la carretera E10 que une éste, y el más al norte archipiélago de Vesterålen, con el territorio peninsular de Noruega.
Hay dos formas de entrar en estos archipiélagos.
Por el sur, en ferry desde Bodø, o desde el norte por los puentes de Tjeldsund [Tjeldsundbrua] y de Sørholmen [Sørholmenbrua] para llegar a Hinnøya, que curiosamente tiene su territorio dividido entre los municipios de ambos archipiélagos; estamos en la isla más grande del país cercana al continente.
La ruta escénica propuesta, Raftsundet – Moskenes, comienza a 80 km por la E10 desde los puentes Este tramo aunque no forma parte de la ruta oficial de Nasjonale Turistvegene también tiene su encanto.
Estamos en Hinnøya y vamos avanzando a través de una sucesión de puentes y túneles.
El punto de origen de la ruta escénica se encuentra en el área de servicio del islote de Husjordøya, unido por los puentes de Austerstraumen y Vesterstraumen, situado en el Innerfjorden.
La carretera E10 pasa a denominarse Lofotvegen, por ser la ruta principal en Lofoten, y desde donde parten las carreteras que se adentran en otras zonas relevantes de la ruta.
La estructura de alguno de los puentes que unen las islas mayores, apoyándose en pequeños islotes, adquieren altura para dejar paso a los barcos pesqueros en sus refugios en el interior de los fiordos, dando un aspecto grandioso a vanos.
Destaca por su relevancia Gimsøystraumbrua, que cruza el Gimsøystruamen, con 839 m. de longitud, y un vano central de 148 m y 30 m. de altura.
Hay unos cuantos antes y otros posteriores; merece la pena parar en las áreas de servicio cercanas y contemplar la integración funcional de las infraestructuras con el paisaje.
Estamos en la isla de Gimsøya circulando por su costa sur hacia otro puente para salvar el Sundklakkstraumen y adentrarnos a la siguiente isla, Vestvågøya. A pocos km disponemos de un punto de avistamiento de aves en la cercana laguna de Gårdsvatnet y los humedales aledaños.
Si el viaje requiere una parada larga reserva ese tiempo hasta llegar al área de descanso de Torvdalshalsen con una vista impresionante sobre la isla que estamos recorriendo. Aquí el equipo de arquitectura de 70°N Arkitektur Gisle Løkken creo en 2005 una serie de pequeñas zonas donde comer; ah, el sitio está muy demandado.
Aunque hayas parado en el anterior área de descanso, encontrarás otro espacio de singular belleza, y para mí el más bonito, en la isla de Offersøya; hablamos de Skreda.
En este espacio se reúnen ciertos elementos visuales que cabe destacar; en primer lugar, el diseño multicolor de mesas y bancos de la zona de picnic, muy del estilo de nuestro gran Joan Miró y que permiten un tranquilo almuerzo con unas vistas impresionantes del fiordo.
No dejes de volver la vista hacia la pared de la montaña donde el artista Åsvar Tangrand, y antiguo pescador, diseñó lo que ya se conoce como el símbolo de Lofoten. Se denomina Lofotruna y simboliza los 3 componentes elementales del archipiélago: el pez, el barco y el hombre. Su taller de vidrio es Glasshytta.

Y la última joya es el propio paisaje que se abre hacia Offersøystraumen y el conjunto de rorbuer, casitas ahora dedicadas al alquiler vacacional, cercanas al área de descanso.
Los cruces entre islotes e islas, cuando éstos se producen en el interior del archipiélago se realizan con esos puentes de altos vanos, pero al exponerse el tránsito hacia el mar abierto, la solución para la continuidad de la carretera ha sido un túnel submarino al que nos dirigimos ahora.
Se trata de Nappstraumentunnel con algo menos de 1,8 km de longitud y una profundidad de 63 m. y un desnivel máximo del 8 %. A su salida ya estamos en Flakstadøya.
Son tantos los espacios arquitectónicos que se diseminan durante la ruta que para no hacer más extensa esta entrada, pasaremos a los últimos ya en Reine, donde se encuentra uno de los puntos fotográficos más demandados de Lofoten, Reinehalsen, situado a la entrada de Reine y el área de descanso del puerto de Moskenes, al finalizar de la ruta.